jueves, 18 de agosto de 2011

"Cosmópolis". Don DeLillo y las ratas.

Le llaman "el poeta de la paranoia". Y él escribe sobre las ratas, ratas urbanas que viven en las celdas de cristal. Queridos lectores:  Don DeLillo y "Cosmópolis" 


La rata urbana de Don DeLillo vive entre el mugre humano en una torre de diseño. El roedor americano de Don DeLillo lee poesía en sus ratos libres, pero sólo si es aplicable en piezas de pocos versos, escucha rap en el ascensor derecho y disfruta de la música clásica en el izquierdo. La rata fornica a diestro y siniestro. Maldice y se rebosa en soberbia, se retuerce en el pozo de nihilismo, nos mira desde arriba con una sonrisa malévola. La rata  pija de Don DeLillo es un millonario Eric Parker que decide teatralizar una de sus jornadas emprendiendo una verdadera odisea para cortarse el pelo. La rata moviliza media empresa para atravesar con su limusina la metrópolis, repartiendo desmesurada repugnancia por las calles, allá por dónde pasa. Todo eso durante una jornada crucial para la vida neoyorquina, la visita del Presidente.

Es un día del abril allá por 2000. 
 La rata deviene la moneda legal. 

Eric lee este verso de Zbigniew Herbert (un excelente poeta polaco), se levanta para constatar entre risas que su asqueroso imperio peligra, porque, por la primera vez en su vida, el curso de una moneda se curvó en contra de sus cálculos.  El yen y su rebelión suponen tal morbo para Eric el millonario que se decide dar la última patada de su prepotencia. 

Don DeLillo le conduce entre el bullicio de la gran metrópolis de NY, donde el murmullo de la tecnología y el grito de broker se unen en un espasmo apocalíptico. Donde abunda violencia, donde raja el aire el ruido ensordecedor. Eric traspasa lentamente la ciudad de 1001 pecados, la ciudad que adora a la Nada, la urbe de Nueva York.
Don DeLillo muestra ser en todo tiempo un gran conocedor de la metafísica urbana. Me sobrecogió lo acertada y depresiva que resultó ser esta autopsia de Nueva York, una ciudad moderna, entregada a dinero, aplastada por la sed de consumismo, un enorme vertedor de vidas vacías.
Don DeLillo muestra la rata en la cima financiera por la mañana, tan vertical, tan erguida y llena de auto-confianza. La rata, Eric, esa misma noche morderá la tierra sucia, entre escombros de su potencia reirá por lo bajo por la última vez. Y luego... el futuro despiadado aplastará su horizonte para siempre.



Tengo un problema con Don DeLillo y radica en la ambigüedad de las sensaciones que me produce. Adoro ese rechazo instantáneo del primer contacto, un gesto de autodefensa de mi mente, que se ve suplantado enseguida por una mezcla de esmero y respeto. Su prosa me fascina, parece habitar en ese espacio indefinido que nadie sabe encontrar aunque todos queremos confirmar que existe… Ese nicho donde conviven lo radicalmente posmoderno, despojado, rancio por un lado y por el otro, brota el frescor de una prosa tersa y suave… Don DeLillo es caótico y confortante, desconcertante y sutil. Provoca y acurruca. Y siempre te deja sin consuelo. Te ahoga en el vaso de pena. Te atraganta con la desesperanza. No te rescata.. Utiliza un arma muy poderosa: amenaza con el tiempo pero nunca juega sucio, siempre tan sincero y analizador. Siempre gana, porque se lo entregas todo. Al maestro de tiempo.

***

 Mi primer encuentro con Don tuvo lugar hace un par de meses cuando leí “Punto Omega” cuyos efectos secundarios perduran en mi alma lectora hasta hoy y ojalá nunca se apaguen. Todavía no me veo lo suficientemente madura como afrontar su reseña, lo más probable leeré de nuevo esa obra maestra para tartamudear mi opinión. Me he atrevido con “Cosmópolis”, la vi más...accesible (¿?) El mensaje de Punto Omega es tan envolvente, tan neblinoso… que asusta.

Tiene razón Don Delillo:

"La vida es demasiado contemporánea" 

3 comentarios:

  1. Harold Bloom lo denomina como uno de los cuatro mejores novelistas vivos de su país. Ciertamente DeLillo seguro que ya tiene parte de fama bien ganada pero todavía no es que sea muy popular en el mercado americano o alrededor del mundo sino aún se puede catalogar de autor de culto en mi apreciación personal. David Cronemberg va a hacer una película de éste libro, Robert Pattinson va a ser Eric, no parece un actor que augure un filme muy complejo pero el canadiense es un gran director, puede ser un buen filme. Un abrazo.

    Mario.

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  2. Esa ultima frase me ha puesto los ojos como platos. Tiene tooooda la razon =)
    Un beso!

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  3. Tengo ganas de conocer a Don, he oído muy buenas críticas de él, y tengo ganas de sumergirme ya en ese mundo tan suyo. Bsos

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